Esto es lo que pasa cuando trabajas en un Startup…

Trabajar en un ambiente startup no es para cualquiera. Aunque te parezca raro, no son muchas las personas que realmente disfrutamos de los sacrificios y beneficios de estar apasionado por una idea y trabajar duro por hacerla realidad. Tus días se vuelven una combinación entre caos  y alegría luego de cada reto superado, no importa que tan grande o pequeño sea. En un ambiente startup es muy difícil encontrar  dos días iguales lo que te hace estar en constante estado de alerta. 

Luego de trabajar durante más de 10 meses en Amazylia.com, una plataforma de comercio electrónico en Centroamérica, quiero contarles que pasa cuando trabajas en un ambiente startup:
  • Te vuelves mucho más organizado.
Comienzas a anotar todo en tu calendario o agenda. Las listas de “cosas por hacer” se vuelven tu mejor amiga durante esas semanas llenas de trabajo. Sabes que has dominado el arte cuando hasta apuntas tu vida social y te aseguras de enviarle a tus amistades la captura de pantalla o invitación a sus correos para garantizarles que esta vez si llegarás.  
  • Aprendes a priorizar
Te das cuenta que cuando quieres hacer todo de una sola vez, varias cosas pueden salir mal. Esto te ayuda a descubrir más rápido las tareas importantes que deben ser completadas primero. Te permite optimizar tu tiempo y tus recursos, que muchas veces son limitados. Como consecuencia aprendes a decir no y lo mejor … dejas de sentirte culpable por ello. 
  • Valoras, confías y toleras a los demás.
Si estas acostumbrado a querer controlar todo, el ambiente startup te hace valorar mucho más a tu equipo de trabajo. Después de todo convives con ellos mucho tiempo y poco a poco aprendes a confiar en su instinto por superar los retos.  Dejas que el que sabe se encargue de esa área  y terminas sorprendiéndote de lo bien que salen las cosas aunque tu no estés a cargo.
  • Te atreves a arriesgarte, cometer errores y aprendes de ellos. 
Arriesgarte se vuelve el pan de cada día. Desarrollas una cultura de aceptación de los errores y comprendes que tu proyecto no necesita estar “perfecto” para lanzarlo, por el contrario aprendes de ello y te adaptas rápidamente. No me mal interpreten, arriesgarse  y cometer errores no significa hacer las cosas mal hechas. Por el contrario es sinónimo de confiar en tus instintos y aceptar la responsabilidad de lo que estas acciones puedan traer.  Debo confesar que se vuelve un estilo de vida y lo comienzas a aplicar en todo lo que haces.
Y aunque aprendes que con cada reto obtienes habilidades nuevas, al trabajar en un startup debes prepárate mental y físicamente para los sacrificios que enfrentaras. Por ejemplo, tu listaremos al de “cosas por hacer” se va acumulando todos los días más y más hasta que parece haberse vuelto eterna. Cosas tan sencillas como leer un buen libro, pasear a tu perro, ir al salón de belleza o hacer ejercicio se vuelven casi inalcanzables.  No olvides dedicarte tiempo suficiente para disfrutar de la vida.
Sacrificas mucho tiempo con tus amigos, tu pareja y tu familia. 
Muchas veces empiezas a sentirte como un ente externo que no pertenece a ningún grupo sino solo a tu equipo. Tus temas de conversación ya no coinciden con tu grupo social y tus horarios se vuelven muy difíciles de coordinar con las personas que amas.
Puedo decir que lo más importante, es que todo esto te ayuda a crecer, cambiar y madurar como persona. Nunca volverás a ser igual. Tus hábitos y habilidades se desarrollan incrementando tu potencial. Aprendes a valorar tus ideas y más importante ahora sabes como hacerlas realidad.
Para terminar, si quieres conocer más sobre lo que pasa cuando trabajas en un startup,  te invito a que leas “5 cosas que aprendí trabajando en una startup” de Arturo León.

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